Sexualidad en la Posmodernidad

LA SEXUALIDAD EN LOS ÚLTIMOS SIGLOS.

A raíz de los aportes de Freud con sus teorías sobre sexualidad humana se produce, en el siglo XX, una revolución en que hombres y mujeres tratan de comprender cómo es el desarrollo de sus capacidades y habilidades sexuales.

Con el surgimiento de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud se da inició al modernismo sexual.

“El desarrollar un modelo psicosexual que expone que la sexualidad infantil es «polimórficamente perversa», dado que una gran variedad de objetos pueden ser una fuente de placer. De modo que desde que nace la persona pasa por varias fases: oral, anal, fálica, período de latencia y fase genital, que emerge en la adolescencia. Además, sostiene que el placer sexual, la libido o energía sexual era la fuerza determinante de la vida dentro del desarrollo de la psique contra una multitud de deseos del inconsciente para diferenciar el género, la identidad y la necesidad sexual”.

Havellock Ellis, medico británico, escribe en 1897, el primer texto médico de sexología en idioma ingles “Sexual Inversion” en el cual plantea que el deseo sexual es igual para hombres y mujeres, que la masturbación no es una aberración y escribe por primera vez abiertamente sobre la homosexualidad, la cual no consideraba enfermedad ni algo inmoral o delictivo.

En la década de los años 40, el investigador Alfred Charles Kinsey revolucionó el estudio de la sexualidad humana, recolectando datos de la población estadounidense con la que elabora «Los Informes Kinsey»

En los 60´s y 70´s, el ginecólogo William Masters y la psicóloga Virginia Johnson realizaron estudios controlados de laboratorio acerca de la respuesta sexual humana en individuos con y sin problemas sexuales y lo plasmaron en el libro La respuesta sexual humana.

Shere Hite, sexóloga alemana, publicó los Informes Hite sobre la sexualidad femenina y masculina.

En esta época la mujer comienza a situarse en un plano de igualdad con el hombre, con diversos movimientos de liberación femenina que le permitieron deslastrarse de numerosos tabúes sobre su cuerpo, su comportamiento, sus sentires y su capacidad sexual.

La sexualidad pasa a ser considerada como una cualidad única del ser humano, con comportamientos y manifestaciones válidas no censurables dentro de las relaciones de pareja.

LA SEXUALIDAD EN LA POSMODERNIDAD

La sexualidad posmoderna surge del movimiento social y político que emerge desde la literatura, las ciencias sociales y las artes para poner en tela de juicio la razón, creencias, costumbres y verdades universales.

En la posmodernidad se protege la diversidad de discursos enfrentándose al capitalismo, el marxismo y otros regímenes totalitarios y opresivos que imponen formas de pensar sin considerar las diferencias étnicas, sexuales y políticas.

Buscan establecer un desplazamiento de los cánones establecidos de las creencias y costumbres; sobre la sexualidad trata establecer vinculaciones e identidades emergentes como el transgenero, la libertad sexual, el matrimonio gay  y los nuevos aspectos que se vayan dando ante la sociedad futura en relación con los avances tecnológicos.

Dentro de esta forma emergente de sexualidad, surge una nueva taxonomía erótica en la cual la mujer va empoderándose de sus derechos sexuales y reproductivos para disfrutar plenamente su sexualidad y decidir cuándo tener hijos y cuántos, aunque continúa la dominación masculina.

Ante la profunda globalización y multiculturalidad se están generando múltiples cambios de ver y vivir la sexualidad. Aunado a los avances tecnológicos y las tecnologías virtuales los comportamientos sexuales son muy diferentes a los de otras épocas.

  • El cuerpo de las personas es alterado por implantes sintéticos, tatuajes, rayos laser, piercings, etc…
  • Las tecnologías de la información y la comunicación están formando cuerpos virtuales o “cibernéticos” avatars.
  • El sexo se ha convertido en un objeto de consumo impulsado por un deseo intenso y mágico donde predominan los vínculos frágiles, rápidos, anónimos; idealizados y apartados de la vida cotidiana.
  • Hay que decidir entre tener una pareja estable o un deseo sexual intenso y efímero.
  • Se prioriza el contacto físico efímero, casual, y se tiende a anular el vínculo afectivo que lleve a un proyecto de vida.
  • Se validan diversos comportamientos sexuales vistos como pluralidad sexual y no como perversión, tales como la pornografía, el voyeurismo y el fetichismo potenciados por la tecnología, que son signos de la implantación del individualismo y de la cultura de la soledad e indicios de confusión de los nuevos valores sexuales.

Aunque se desdibuja una conciencia anónima e individualista en la interacción de la función sexual y el amor. La sexualidad dominante persiste la lucha en preservar lo masculino y lo femenino; el amor y la familia; brindar nuevamente el reconocimiento de las necesidades básicas de cariño, ternura, reconocimiento y respeto a una sociedad vacía y decadente.

Por lo que es necesario nuevas formas de educar los valores humanos, las emociones y las sensaciones existentes de forma real, importante y libre sin caer en populismos o conveniencias socio-económicas tratando de lograr establecer una sociedad más humanitaria y feliz.

Anuncios
Anuncios

( – ) MUNDO CURIOSO ( – )
…donde el mundo se pone interesante…

Entradas Recientes

Anuncios

Deja un comentario