William Burke

William Burke (1792-1829)

Junto con su cómplice William Hare, asesino a 17 personas para venderlos como cadáveres, esos que se diseccionaban en las clases de anatomía.

A finales del siglo XVIII, la evolución de las investigaciones médicas en Gran Bretaña encontró un fuerte obstáculo, porque en 1788 la justicia impuso una fuerte multa a un médico que había robado un cadáver. La otra fuente legal eran los reos condenados a la pena de muerte, pero gracias a la implementación de leyes más benignas a principios del siglo XIX, la cantidad de ejecutados se redujo.

Así surgió el negocio de los resucitadores, ladrones de tumbas que se reclutaban en los bajos fondos para desenterrar cuerpos. William Burke llego a Edimburgo desde Irlanda con esperanzas de ascensión social, pero debido conformarse con un humilde puesto de bracero que apenas le alcanzaba por sobrevivir. En la pensión de Margaret Laird conoció a William Hare otro inmigrante irlandés que había enamorado a la casera. Al poco tiempo Bruke comenzó a salir con Helen Mc Dougal. Ambas mujeres fueron cómplices del macabro dúo.

En 1872, la casera encontró muerto en su habitación a Desmond, un pensionista moroso y anónimo. Bruke le vendió el cadáver a Robert Knox, un galeno que daba clases de anatomía en la Escuela de Medicina de Edimburgo. Así obtuvieron la suma de siete libras, el equivalente a seis meses de trabajo de un peón rural.

Animados por el dinero fácil, los dos amigos pensaron en robar cadáveres, pero los comentarios estaban rodeados de rejas y torres de vigilancia. Se decidieron por asesinar a otro inquilino, un molinero llamado Joseph. Bruke y Hare lo emborracharon, y luego lo asfixiaron con una almohada.

Esta vez recibieron diez libras, y a partir de ese momento no se detuvieron, sus víctimas fueron los marginados que no tenían a nadie que reclamara su perdida.

Las siguientes desapariciones fueron tres mujeres que alquilaban la pensión para ejercer la prostitución. Una ola de terror se desencadeno en los suburbios de Edimburgo, y la policía cerco el área donde se habían producido los primeros homicidios.

Bruke y Hare debieron esforzarse más, pero continuaron con la fabricación de cadáveres. Sus nuevas víctimas fueron una mendiga llamada Effie, y un deficiente mental muy conocido en el lugar.

Tras asesinar impunemente a un número indeterminado de personas. Bruke y Hare cometieron un error porque dos inquilinos descubrieron un cadáver debajo de la cama.

Cuando la policía llego el cuerpo ya había desaparecido, pero la declaraciones de Bruke y Hare se contradecían. William hare fue convencido para incriminar a Bruke a cambio de su liberación. Todo el peso de la acusación recayó sobre Bruke, que fue horcado, los demás culpables fueron liberados y el doctor Knox tuvo que buscar empleo en Londres.

William Hare reúne las condiciones de un asesino desorganizado, una persona frustrada a la que no le sale nada bien, socialmente inmadura y con un bajo coeficiente intelectual. En cambio, William Burke fue analizado como un asesino organizado, es decir, un sujeto con habilidades que se maneja con soltura en diferentes ambientes sociales y actúa con premeditación y alevosía. Para sus víctimas, esas diferencias eran indistintas.

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