Hélene Jegardo

Héléne Jegardo (1803-1852)

La cocinera paranoica y cleptómana.

Héléne Jegado nació en una comarca rural cerca de Lorient, en la región de Bretaña. Quedo huérfana a los siete años, recibió ayuda del cura de Bubry, Monsieur Raillau. Por intermedio de dos tías que trabajaban como sirvientas con los religiosos, Héléne sirvió en su casa, y hacia 1826 se fue con una de sus tías a la casa de otro sacerdote en Seglien.

Ya acomodada en sus menesteres, la pequeña cocinera fue acusada rápidamente de adulterar la sopa con cáñamo, aunque como resultado de esta práctica nadie resultó afectado. Su tercer empleo lo consiguió en la casa de un padre de Guern, Monsieur Le Deogo. En esta ocasión fallecieron seis personas en los primeros tres meses, incluida la hermana de Jegado. En todo momento la cocinera los cuidada y parecía morir de tristeza cuando sus pacientes colapsaban.

La situación por las muertes en la casa de Le Deogo motivo a la asesina domestica a buscar trabajo y entre 1833 y 1841 viajo por Bretaña, y en cada pueblo al que ella arribaba caía gente enferma. Sus empleadores, familiares y amigos fueron envenenados, ante lo cual Jegado explico con aparente consternación que “mis amigos mueren en cualquier lugar adonde voy”

La cocinera recién volvió a matar en diciembre de 1849, cuando fue contratada por la familia Rabot. Ocasionando cinco muertes, entre ellos, el pequeño hijo de los Rabot. El fin de la envenenadora llego dos años después, cuando consiguió empleo en la casa de Theophile Bidard, un profesor de derecho en la universidad de Rennes.

La noche del tres de noviembre de 1850, una de las ciadas del profesor, llamada Rose Tessier, se sintió mal después de la cena. Héléne se ofreció para cuidarla y le sirvió un té, después de beberlo, Rose vomitaba y se sentía con terribles convulsiones. La criada falleció y Jegado se presentó llorosa al entierro de la víctima.

A Rose Tessier le siguió Francois Huriaux, que a su vez fue reemplazada por Rosalie Sarrazin. Todas ellas pronto exhibieron los mismos síntomas de convulsiones, diarrea y vómito. Héléne fue la figura imprescindible para mantener la casa en orden.

Sin embargo, el profesor empezó a sospechar y consulto a dos médicos, quienes sometieron al cuerpo de Roselie a un análisis químico y forense; y aunque la autopsia revelo que la muchacha había ingerido arsénico, Héléne llamo la atención de la policía cuando se declaró inocente antes de ser interrogada. Y fue sometida a juicio y condenada a morir en la guillotina.

Se estima que la cocinera enveneno entre 23 y 26 personas, aunque la determinación del número exacto de víctimas murió con esta terrorífica mujer.

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