La Dimensión Psicosocial de la sexualidad humana.

El comportamiento sexual de las personas siempre ha estado condicionado por los usos y las costumbres de cada grupo social que son elementos de la dimensión psicosocial. El sexo siempre ha estado unido a los compromisos sociales, matrimoniales y reproductivos, limitando el libre desarrollo de los deseos sexuales de los individuos.

A lo largo de la historia humana, las actitudes y pensamientos como las emociones y conductas sexuales han sido reguladas por la cultura o los diversos estratos sociales, familiares y educacionales han influido en la concepción de la sexualidad humana. Marcando los valores éticos y morales como el sentido de normalidad y anormalidad sexual. Estos aspectos psicosociales permiten entender cómo se va construyendo el “yo sexual”, “identidad sexual” así como los roles sexuales. Incidiendo a su vez en la subjetividad del individuo, la aprobación y re afirmación de los afectos, instintos, deseos y temores sexuales.

Hoy en día, muchas parejas buscan disfrutar de una sexualidad que integre tanto lo afectivo como lo fisiológico y muchas mujeres se sienten dueñas de su sexualidad equilibrando sus relaciones demandando mayor reciprocidad. Esto se debe a la revolución sexual que cambio la actitud ante el sexo en la década de los 70´s.

Esta libertad ha permitido contemplar la realidad sexual de forma mucho más objetiva y pragmática. En la actualidad, la relación sexual se concibe como un acto de gratificación el cual se debe de comunicar y educar. Propiciando mayor libertad de opiniones, avances científicos y en contrate negativo, la excesiva y descarrilada instrumentación sexual con fines comerciales.

El sexo forma parte de la raíz de nuestra existencia. Cada sociedad genera su manera peculiar de entender la vida, las relaciones interpersonales, la sexualidad y los valores dominantes asociados. En cada sociedad, así como en cada etapa o momento histórico de esta sociedad se establecen normas y valores que implícitamente o explícitamente rigen al individuo y por ende el comportamiento de la población: su forma de vida.

Al observar la sexualidad desde el punto de vista cultural y momentos históricos, se llega a la conclusión de que no existe un sistema de valores universales ni ningún código moral que sea indiscutible, justo y aplicable a todos los seres humanos.

FACTORES EDUCACIONALES Y CULTURALES.

Muchos de los comportamientos sexuales futuros vienen determinados por la diferente educación al respecto que reciben los niños en su entorno familiar y social. Tanto el ambiente familiar como el sociocultural contribuyen a establecer los papeles sexuales (identificación sexual) mediante el refuerzo de conductas masculinas o femeninas en los juegos, actitudes, relaciones personales, etc…

Durante el proceso de desarrollo, las personas van interiorizando de las ideas morales y culturales de su entorno sobre el papel y función de la sexualidad, sobre las normas que ha de seguir su desarrollo o sobre los comportamientos que son o no bien vistos.

Según qué circunstancias los impulsos sexuales que sienten las personas y las normas o ideas que la sociedad impone sobre la sexualidad ocasionan conflicto.

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