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Ninfomanía: Adicción o Trastorno.

Se trata de un impulso excesivo que puede poner en riesgo la estabilidad emocional, económica y hasta la salud.

Esta obsesión por el sexo afecta a un 6% de las féminas del mundo según la OMS y ocasiona problemas severos desde familiares, sociales, médicos y económicos.

El tema de la ninfomanía ha sido objeto de infinidad de mitos y juicios hacia las mujeres que tienen demasiada actividad y parejas sexuales. Sin embargo, esta etiqueta del deseo incontrolable de tener sexo no explica el problema.

Ninfomanía proviene de los términos ninfa – divinidad mitológica que vivía en la naturaleza) y manía (locura en latín).

La Organización Mundial de la salud define como un impulso sexual excesivo, un deseo raro, violento e insaciable que hace que las mujeres tengan pensamientos y fantasías eróticas recurrentes que afectan sus necesidades.

Más que simple deseo desenfrenado es una obsesión por el sexo cuyo desencadenamiento se deba por alguna enfermedad psiquiátrica: trastorno de bipolaridad o un episodio maniaco. Por ello, para identificar a una persona como ninfómana se debe realizar una evaluación en los cuales se presenten y que requieran un tratamiento farmacólogo para controlarlo o simplemente un tratamiento psiquiátrico.

Aunque la ninfomanía se refiera a una enfermedad de las mujeres, en la actualidad, se ha puesto de moda el término de adicción sexual, término más abierto el cual también  involucra a los hombres.  La adición sexual propone que quien lo padece no puede sentirse tranquilo sin tener sexo contante en su vida; algo parecido a la dependencia de drogas pero no es lo mismo siendo que como dicen los sexólogos “la ninfomanía (adicción sexual) no es una adicción, como se creía antiguamente, pues a diferencia del alcohol o las drogas, no existe una sustancia de pro medio que genere el impulso de practicarla.

Eusebio Rubio (director del AMSSAC) aclara para la revista QUO que “A pesar de las consecuencias y saber que se está corriendo riesgo, las personas adictas no pueden dejar de consumir sustancias como el tabaco o alcohol. Existe una propuesta de la comunidad científica que menciona que estas personas obsesionadas por el sexo les pasa lo mismo; pudiera parecer algo similar, pero los expertos no estamos de acuerdo con la idea de “adicción sexual” porque no hay una sustancia externa que interfiera en la necesidad de llevarlo a cabo. Lo que sí sabemos es que hay una experiencia que produce niveles de gratificación que se buscan constantemente, sin llegar a resolver la satisfacción normal; es decir, el apetito sexual y la saciedad”.

Que una mujer disfrute libremente de su sexualidad no significa que sea ninfómana, de hecho, sería algo normal y correcto. Lo importante es identificar cuando el sexo se convierte en una obsesión.

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Existen varios indicadores que marcan la obsesión sexual o en otras palabras, la imperativa necesidad de actividad sexual y la satisfacción del orgasmo no es suficiente para detener el impulso, generando algunas de estas actividades:

  • Practicar sexo varias veces al día sin importar con quien se practique.
  • Fijación por consumir productos eróticos constantemente.
  • Acudir frecuentemente a burdeles o contratar a personas para tener sexo.
  • Ganas excesivas de masturbarse, incluso varias veces al día.

Al reconocer que se cuenta con algunos signos de obsesión lo aconsejable por Eusebio Rubio es no tener pena y aceptarlo. Para poder resolver el problema acudiendo a un especialista ya sea un sexólogo, psicólogo o psiquiatra para realizar un tratamiento adecuado.

Por lo general este tipo de tratamiento conlleva una terapia psicológica sin embargo cuando el problema influye negativamente en la vida de la persona se le prescribirán dosis de medicina.

“Muchas veces lo que ocurre detrás de la conducta del paciente es un desarreglo neurológico y bioquímico. Por fortuna ya se cuenta con herramientas farmacológicas para manejarlo. Pero primero se requiere una evaluación psiquiátrica profunda para después hacer uso de los tres diferentes tipos de medicamentos que se utilizan para tratarlo, los cuales son antipsicóticos, antidepresivos y anti obsesivos” detalla Eusebio Rubio para QUO.

Lo más impresionante es que “la adicción sexual” o mejor dicho obsesión sexual se está propagando rápidamente por la sociedad y con la ayuda de la pornografía como de la música altamente cargada con erotismo y esos bailes sensuales que desde pequeños se enseñan a los niños en algunos años veamos un declive transcendental en la salud mental de la sociedad.

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