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el Zodiaco y las Constelaciones.

Desde antaño el hombre ha considerado a la naturaleza como un gran libro abierto, el cual revelaría los grandes enigmas de la existencia.

Para adentrarnos en el mundo de la astrología primero debemos transportarnos al contexto histórico del que surge. Hemos de situarnos en la primera civilización mesopotámica, los sumerios, la primera civilización de la humanidad.

Época donde un cambio insignificante del entorno podría significar la muerte. Donde el vicario “rey absoluto” regia por mandato divino y los conocimientos comenzaban a revelarse. Estamos hablando del año 3000 a.C. donde seguramente el descubrimiento más importante seguía siendo el fuego y la agricultura. No por ello, caer en la prepotencia ante la diferencia de conocimientos e ideologías puesto que gracias a ellos existimos en esta realidad.

Contando ya con el contexto pasemos a revisar la cosmovisión de esa época.

Para los sumerios el universo simbolizaba una bola vacía compuesta por dos hemisferios: el cielo y el infierno. En el centro se encontraban ellos, la tierra, y esos dos hemisferios se unían en la línea del horizonte, donde se fusionaba el cielo con las aguas que emergían de la tierra. Visto de este modo, las estrellas y los planetas se desplazan desde lo inferior (infierno), hacia lo superior (cielo) y de lo superior a lo inferior, por encima y por debajo del plano del horizonte.

 -Qué curioso que esa cosmovisión se sostuvo durante miles de años. Y haciendo una reseña fantástica se podría decir que el Súper Yo es el cielo, el Yo, la tierra y el infierno, el Ello. –

Durante siglos los antiguos observaban la magnificencia del cielo nocturno. Estudiaron y midieron los movimientos “aparentes” de la luna en un comienzo y luego los del sol; la aparición de los astros y las estrellas. Para lograr mayor precisión en su estudio desarrollaron e imaginaron, representaciones simbólicas que evocan caras, seres naturales o sobrenaturales de los cuales constituyeron una jerarquía celeste y un bestiario divino: El zodiaco.

Este sistema formado por constelaciones, zodiaco, permitió establecer ciclos precisos para medir el tiempo y poder establecer calendarios. La primera rueda zodiacal fue constituida a partir de las fases lunares. Más tarde, basándose en la estrella sirio, la más luminosa y potente estrella vista desde la tierra, crearon un arco, alrededor del cual se desplazaba el sol y a partir del movimiento aparente del sol dentro de la rueda zodiacal, se creó el año solar. Desde entonces, podemos dividir el año en doce partes de igual duración siguiendo los desplazamientos del sol de un sector del zodiaco a otro. Ya que cada signo forma un ángulo de 30 grados y el sol recorre 1 grado por día. Cada mes por lo tanto está dividido en 30 días.

Los astros que constituyen la jerarquía celestre y divina, son siete y a cada uno de ellos se le atribuyo un día por lo tanto forman los siete días de la semana.

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Doce signos zodiacales surgieron del cielo estrellado ante la imaginación de los pueblos antiguos a partir de los cuales establecieron sus calendarios.

Los orígenes de los signos zodiacales se sitúa hacia principios del milenio II a.C.  Ya que fueron encontrados unas tablillas caldeas que contenían doce símbolos con ciertas variantes y que nos informaba sobre los mitos y las creencias ancestrales que presidieron la creación del zodiaco.

El zodiaco es un círculo de 360 grados, en su interior los antiguos colocaron a la tierra y sobre ella se movían los planetas. Este círculo está compuesto por doce sectores o casas de 30 grados cada uno y cada sector esta simbolizado por un signo astrológico. Cada signo está situado dentro de uno de las casas o sectores conforme a un orden cronológico establecido en base a las estaciones, ciclos del Sol y la Luna. Estos movimientos repetitivos y relativamente estables que el sol y la luna realizaban aparentemente alrededor de la tierra dieron origen a los calendarios. Por lo tanto, el zodiaco es una tabla de coordenadas o un instrumento creado para observar, seguir y situar los fenómenos celestres que se producen alrededor de la Tierra.

Sin embargo, si miramos al cielo aun siendo de noche, no veremos signo astrológico alguno puesto que el hombre antiguo ideó el zodiaco como un cinturón colocado entre la tierra y el sol, para observar y medir los movimientos de las estrellas y los planetas. Este cinturón, lo hacía conocedor de los movimientos astrológicos aunque estos no fueran observables a simple vista o en un tiempo presente. Logrando predecir con certeza la llegada del tal o cual astro, en un determinado momento del año. De este modo, lo que un antepasado predijo en un momento, podría confirmarse tres siglos después. –“Que interesante no…”

Lo trascendente de este instrumento es prever las manifestaciones naturales o del entorno inmediato por esos movimientos y con ello poder anticipar de forma lógica todas las consecuencias sobre la naturaleza o espacio vital. Así pues, poco a poco, fueron comprendiendo los elementos de la naturaleza preparándose anticipadamente a ellos, con ello, triunfar ante la adversidad de su entorno.

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