Conociendo a EL ERMITAÑO del Tarot.

“El Mago de la voz del poder” o “El Profeta de lo eterno”

En el tarot de Besancon, de inicios del siglo XIX se titulaba Le Capucin, y en la mayoría de los tarots se llama El Ermitaño o El Ermita.

Observa bien a este arcano ¿Qué ves? ¿Acaso un hombre envejecido y débil que busca penosamente su camino? No, en efecto, se trata de un hombre viejo, pero su expresión denota cierta fuerza, una energía interior. Su aspecto nos demuestra que no esta buscando su camino, sino que nos enseña la vía.

Representa el principio de la inspección, del ir hacia adentro. En términos humanos es la contemplación interior o el arquetipo del sabio. El Ermitaño es aquel cuya prioridad es conocerse. Se distancia del mundo ruidoso, de lo superfluo, inconsciente y fútil para observar y analizar su mundo interno, iluminando gradualmente su inconsciente con la llama de su conciencia.

Esto no quiere decir que sea un personaje solitario, un yogui que vive aislado del mundo huyendo de cualquier impacto que pueda provocar respuestas en su inconsciente. Por el contrario, tales respuestas son muy importantes para él. Vive en el mundo, pero su atención esta fundamentalmente dirigida hacia su interior, puede pasearse tranquilamente en el mercado, abrir su corazón a las prostitutas, reír con los ladrones e ir viviendo y trascendiendo sus deseos, aceptando y siendo permeable a los acontecimientos.

Su enfoque introspectivo es necesariamente analítico y metódico. Observa y analiza aquellas zonas de la mente donde se reflejan los impulsos del inconsciente.

Si la Sacerdotisa es meditativa y lleva a la sabiduría, el camino del Ermitaño es la autobservación y puede llevar al conocimiento. El no está interesado en divulgar sus conocimientos ni promulgar doctrinas ni instruir discípulos, como suele ser el caso del Hierofante, el Ermitaño solo sigue el mandato “conócete a ti mismo” que figura en la entrada del oráculo de Delfos.

Esclareciendo su lado inconsciente va conociéndose y centrándose se va volviendo fértil hasta el punto en que puede nutrir al mundo con su simple presencia. En silencio, sin gesticulaciones, sin dedos apuntando hacia el cielo, desde su corazón tan único y especial nos recuerda a los sabios.

Anuncios

Deja un comentario