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Curioso e Interesante EL CORAZÓN.

Una de esas pequeñas máquinas que guardamos en nuestro interior y que nunca dejará de sorprendernos, es el corazón y comienza con cerrar tu puño para que veas el tamaño del tuyo.

Un corazón adulto mide aproximadamente unos 12 centímetros de largo y unos 9 de ancho, pero si realmente te quieres hacer una idea física de su tamaño, basta con cerrar los dedos y observar tu mano: el corazón de cada persona equivale aproximadamente al tamaño de su puño. ¡Impresionante! ¿no crees?

Esta pequeña maquina puede latir fuera del cuerpo como probablemente hayas visto en alguna película ya que genera sus propios impulsos eléctricos y puede latir desde segundos hasta horas, esto depende de la sangre que le aporte nutrientes y oxígeno, datos extraídos de los trasplantes realizados, siendo el 3 de diciembre de 1967 el primero de ellos, realizado por el cirujano sudafricano Cristian Barnard.

El corazón bombea cinco litros de sangre por minuto y que puede incrementar con el ejercicio hasta llegar a bombear veinte litros por minuto por una red kilométrica, siendo que las arterias y venas del corazón forman unos 100,000 kilómetros dentro de nuestro cuerpo. Este increíble esfuerzo físico representa según la fundación española del corazón, dar dos veces la vuelta al mundo.

El corazón de un niño que es mas pequeño que el del adulto, observe al cerrar el puño, late por encima de las 100 veces por minuto y de media, las mujeres suelen tener unas 10 pulsaciones más que el hombre, cuando hay un esfuerzo físico. Esto se debe a que las mujeres poseen un corazón más pequeño y, por tanto, el órgano envía menos sangre en cada latido. Para compensarlo, se producen más latidos. En general, esta pequeña máquina que representa solo el 0.40 por ciento del peso corporal llega a latir unos dos mil millones de veces a lo largo de una vida promedio.

El sonido característico “pum, pum, pum” que se escucha del latir del corazón se debe en realidad al sonido que se produce por las cuatro válvulas al cerrarse y continuando con sonidos, un estudio publicado en la revista Frontiers in Neuroscience, expuso que los cantantes de los coros no solo armonizan sus voces, sino que además sincronizan los latidos de su corazón. Según los expertos, esto ocurre porque los cantantes coordinan su respiración y según la Fundación Española del Corazón, escuchar música mientras se hace ejercicio, es una de las formas más efectivas de ayudar a la oxigenación del corazón. Esto se debe a que la música aumenta hasta en 25% el diámetro de los vasos sanguíneos, así como la oxigenación de este trabajador sin descanso.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 7,2 millones de personas mueren de enfermedades cardíacas cada año, pero, durante el siglo pasado su ascenso ha sido constante, sobre todo en los países industrializados. En el caso de Estados Unidos, es la causa principal de fallecimiento de hombres y mujeres con casi 700.000 vidas al año, el 30% de todas las muertes al cabo de un año, siendo los días festivos los más delicados, como, el día de Navidad, el 25 de diciembre, que ocupa el primer puesto en número de infartos, seguido del 26 de diciembre, dejando en tercer lugar, el 1 de enero.

Es posible morir por un corazón roto, se conoce como ” síndrome del corazón roto” o cardiomiopatía de Tako-tsubo, y se presenta con síntomas similares a los de un ataque cardíaco, pero temporal y reversible, pues no deja secuelas y es ocasionado por un estrés físico o emocional muy intenso, como la perdida de un ser querido que nos parte el corazón.

Existe una zona del cuerpo que no recibe sangre, las corneas, esa parte del ojo que permite el paso de la luz desde el exterior al interior del ojo y protege el iris y el cristalino, que gracias a los líquidos que la bañan como el humor acuoso no requiere de la sangre y el órgano que mas sangre recibe no es el cerebro(15% a 20%) como posiblemente crearíamos, sino los riñones que reviven el 22% de toda la sangre bombeada.

Todo ejercicio sin exceso es bueno para el corazón, por lo tanto, tener orgasmos tres veces a la semana disminuye un 50% nuestro riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Además, Estar enamorado es bueno para el corazón. Cuando vamos a ver a la persona querida o incluso en nuestra primera cita, el corazón late más deprisa, a unas 130 pulsaciones por minuto, lo que beneficia la capacidad muscular, la presión arterial máxima y la producción de glóbulos rojos. Los besos también son sanísimos, pues de nuevo aumentan las pulsaciones de nuestro órgano motor.

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