Conociendo a EL COLGADO del Tarot.

“El Espíritu de las Aguas Poderosas”

Según Crowley se llamaba el ahogado destacando así su relación con la elemente agua. En el tarot egipcio se titula el apostolado.

Hay una diferencia entre el abandono de toda confianza y el dejarse llevar, la indiferencia, la pereza, la pasividad, la resignación, el encierro o la fijación. Podríamos decir que la diferencia es tan grande como la que hay entre la fe que mueve montañas y la duda que corroe, inmoviliza y paraliza.

El que ha comprendido que, a través de la dulzura, la generosidad, la fuerza del amor que cada uno de nosotros alberga, podrá dominar sus pensamientos y sus actos, podrá modelar el cielo y la tierra, esta persona es libre para ser ella misma. Por el contrario, el que persiste en ser victima de sus pensamientos y sus actos, es prisionero de si mismo y su destino.

Este matiz que diferencia el dejarse llevar del abandono se aprecia mejor comparando la situación de una persona colgada de una rama, para balancearse, con la de quien cuelga atado por el cuello en una horca. La primera situación es resultado de una elección. La segunda es un castigo.

En la edad media, al asesino o al malandrín que había cometido un crimen se le ataba de pies y manos y se colgaba por un tobillo, de una especie de columpio, bajo el cual, en muchas ocasiones, se había encendido un fuego lento. Así, ser colgado o ahorcado venia a ser lo mismo.

En el aspecto simbólico, el Colgado indica que el desarrollo normal de la vida del individuo esta en suspenso, a la espera. Actualmente, ser suspendido significa ser relevado de unas funciones o perder un titulo o una situación. Además: no se dice coloquialmente “quién duda al tomar partido entre una cosa u otra que se balancea”. En ambos casos, la libertad esta comprometida, el libre albedrio paralizado.

En el mundo humano simboliza el consciente entregándose al inconsciente. El ser rinde su mente y sin juicios ni perjuicios se deja fluir en las emanaciones de su corazón, con la determinación y el desapego del agua en su camino hacia el mar “que es el morir” del ego.

Nos representa al místico, esa persona que entrega su vida al amor. Es el arcano de las experiencias espirituales.

El altruismo y el sacrificio son ideas que siempre han acompañado a esta cara. La renuncia a la voluntad personal debe ser entendida. Quien se entrega a su naturaleza intima, dejándola dirigir su vida, se aproxima inexorablemente a su Ser Superior o Supra conciencia que está en perfecta sintonía con la totalidad y acaba viviendo el éxtasis de ser canal de la Divinidad.

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