Los 5 mejores libros frente a un diagnostico terminal.

Las etapas frente a un diagnóstico terminal.

Veamos los cinco mejores libros que abordan el tema de las etapas por las cuales pasa una persona ante un diagnostico terminal.  

Sobre la muerte y los moribundos

Elisabeth Kübler-Ross

Adquiéralo en Amazon.

A partir del trabajo tanatológico la Dra. Elizabeth Kübler- Ross en 1969, muestra una metodología en el acercamiento con el paciente en enfermedad terminal, a la postre el legado de Dra. Kübler- Ross es utilizado para enmarcar los procesos de duelo en los cuales esta inmiscuido el ser humano.

Las etapas que se muestran representan los diferentes estadios en los cuales una persona presenta ante el diagnóstico o la noticia de una enfermedad, o pérdida. Y éstas a su vez pueden presentarse de forma aleatoria en cada individuo:
Negación: Es un mecanismo de defensa primario, al negar el evento, el enfermo o la persona afectada desarrolla su vida como si nada estuviera sucediendo. Esta etapa trae consigo angustia y aislamiento. Angustia a lo desconocido, al futuro incierto, y aislamiento pues considera que nadie podrá entender lo que está viviendo. 
Ira o Rabia: Se manifiesta en el enfermo o sus familiares, ante el impacto generado por el diagnóstico o la muerte, el cual se proyecta en forma agresiva, de enojo contra si mismo, o los seres queridos, el equipo de salud y Dios, en diferentes momentos y circunstancias; siendo un proceso psicológico sano. Es obvio que la labor tanatológica es fundamental.
Negociación o Regateo: El paciente o la familia busca llegar a una negociación o intercambio imaginario o real ante el conflicto. Generalmente se negocian sentimientos de culpa conscientes o enmascarados, ofreciendo a los familiares, al médico o a Dios un sacrificio a cambio de la restitución del bien perdido, en este caso la salud.
Depresión: Esta es una manifestación común en los procesos de duelo, o ante la pérdida, la ausencia o muerte, que se representan en los estados de ánimo y emocionales asociados con la tristeza y la ausencia de placer por realizar actividades o tareas que con antelación generaban un gusto. Hay alteración en los aspectos biológicos, en el sueño, la alimentación, por periodos largos, entre otros.
Aceptación: Es la capacidad de enfrentar pérdidas o ausencias adoptando una actitud positiva y activa ante el proceso, dándole un sentido al sufrimiento. Las personas involucradas van aceptando paulatinamente, la enfermedad, el deterioro físico, o la muerte a partir de los diferentes aspectos que integran al individuo y su características.

Anuncios
Anuncios

El tratamiento del duelo, asesoramiento psicológico y terapia.

William Worden

¡¡Compralo!!

William Wonden, es miembro de la Asociación Americana de Psicología, cargos académicos en la Escuela de Medicina de Harvard y en la Escuela de Posgrado de Psicología Rosemead en California. Es el co-investigador principal del Harvard Child Bereavement Study. Worden es una de las autoridades mundiales en el tratamiento del duelo. Ha sido galardonado con cinco grandes subvenciones de NIH.

Su interés profesional lo llevó a convertirse en un miembro fundador de la Asociación de Educación y Consejería de muerte (ADEC) y del Grupo Internacional de Trabajo sobre la Muerte y el Duelo (GTI).
Su libro Tratamiento del duelo ha sido traducido a 12 idiomas y ha sido reeditado en múltiples ocasiones.

Worden nos habla de una serie de manifestaciones que tiene el ser humano ante la pérdida y el proceso de recuperación mediante cuatro tareas para elaborar el proceso el duelo.

Fases en el proceso de duelo.
1. Embotamiento (shock-aturdimiento). Aquí aparece una anestesia emocional en el doliente.
2. Anhelo y búsqueda: en esta fase la persona añora el regreso de la persona finada y se tiende a negar la permanencia de la pérdida.
3. Desorganización y desesperanza: surge al enfrentar la ausencia irreversible del ser amado, considerada como una fase aguda del duelo por el tipo de reacciones emocionales que puede despertar en la persona.
4. Reorganización de la conducta: sucede después de un periodo largo de adaptación y recuperación frente a la pérdida del ser amado.


Y para completar el proceso de duelo hay que elaborar cuatro tareas:

• Aceptar la realidad de la pérdida.
• Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida.
• Adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente.
• Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo.

William Worden describe los mecanismos del duelo y los procedimientos que se deben emplear para que el individuo afronte su pérdida y su dolor, y pueda seguir el proceso que le permitirá superarlos. También nos explica por qué los procesos de duelo mal resueltos (como las reacciones emocionales exageradas, que llegan a convertirse en crónicas, o las que se enmascaran o se retardan) pueden originar problemas que acaban convirtiéndose en patologías que requieren tratamiento y que el psicoterapeuta deberá diagnosticar y tratar.

Anuncios
Anuncios

Compañeros en el adiós. Una guía para el último capítulo en la vida.

David Kessler

Llevártelo en Amazon Book

David Kessler fue colaborador director de Elisabeth Kübler- Ross por más de diez años, retoma las etapas de su colega Kubler-Ross (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) además de marcar una serie de pasos por las que pasan los moribundos y sus familiares, busca sensibilizar al personal que rodea dicho proceso, enmarcando fases como:
• La imagen de vida y humanidad.
• Expresar y contactar emociones.
• La participación de decisiones por parte del paciente.
• Las emociones ante el dolor.
• Espiritualidad.
• El cuerpo después de la muerte.

En su libro Compañeros en el adiós, expone lo aprendido por el autor tras largos años de acompañar a enfermos terminales en el proceso del deceso, así como su labor de soporte y orientación a los familiares. Sin ánimo básico: convertir el tránsito en un acontecimiento más cercano y humano, en lugar de un proceso frío y aséptico como acontece ahora en los hospitales.

Anuncios
Anuncios

Aprender de la pérdida.

Robert A. Neimeyer


Compras en Amazon books

Robert A. Neimeyer, Ph.D., cuenta con un doctorado en psicólogía clínica y es profesor en el Área de Investigación en Psicoterapia del Departamento de Psicología de la Universidad de Memphis, ha realizado una extensa investigación sobre los temas de la muerte, el dolor, la pérdida y la intervención del suicidio. Niemeyer ha publicado 25 libros. Te los recomendamos ampliamente.

Neimeyer nos dice que el dolor, la soledad y los trastornos que acompañan al duelo no tienen nada de “anormal”, hay algunos síntomas que deberían hacer que acudiéramos a un profesional o a alguna persona de nuestro entorno que pueda ayudarnos: médicos, guías espirituales, responsables de grupos de apoyo o profesionales de la salud mental.

Nos habla de tres fases ante el duelo que se presentan ante la muerte de un ser querido, hace la referencia que dependiendo de la forma de muerte influye en la reacción de la persona.
Evitación e escape: Ante la pérdida puede ser imposible de asimilar y la persona puede sentirse conmocionada, aturdida, con miedo y así evita la realidad de la pérdida ya que es demasiado dolorosa para aceptarla en un primer momento.
Asimilación: Al ir pasando el tiempo, y al ir quedando expuesta la ira y la evitación, se comienza a experimentar la soledad y la tristeza de la ausencia del ser querido y es aquí mismo donde el doliente comienza un proceso de ir acomodando dicha ausencia de manera paulatina, además de ir pasando situaciones fisiológicas tales como: estrés, trastornos digestivos y vulnerabilidad fisiológica.
Pasa el tiempo y el doliente comienza poco a poco a encaminar su vida a un proceso de aceptación ante la pérdida y de manera gradual recupera un control emocional y la cotidianidad vuelve poco a poco.

Cada persona debe tomar la decisión libremente y plantearse seriamente hablar con alguien sobre su duelo si presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Intensos sentimientos de culpa, provocados por cosas diferentes a las que hizo o dejó de hacer en el momento de la muerte de su ser querido.
  • Pensamientos de suicidio que van más allá del deseo pasivo de “estar muerto” o de poder reunirse con su ser querido.
  • Desesperación extrema; la sensación de que por mucho que lo intente nunca va a poder recuperar una vida que valga la pena viva.
  • Inquietud o depresión prolongadas, la sensación de estar “atrapado” o “ralentizado” mantenida a lo largo de períodos de varios meses de duración.
  • Síntomas físicos, como la sensación de tener un cuchillo, clavado en el pecho o una pérdida sustancial de peso, que pueden representar una amenaza para su bienestar físico.
  • Ira incontrolada, que hace que sus amigos y seres queridos se distancien o que le lleva “a planear venganza” de su pérdida.
  • Dificultades continuadas de funcionamiento que se ponen de manifiesto en su incapacidad para conservar su trabajo o realizar las tareas domésticas necesarias para la vida cotidiana.
  • Abuso de sustancias, confiando demasiado en las drogas o el alcohol para desterrar el dolor de la pérdida.

Algunos de estos síntomas puede ser una característica de un proceso normal de duelo, su presencia continuada debe ser causa de preocupación y merece la atención de una persona que vaya más allá de las figuras de apoyo informal que suelen estar presentes en la vida de cada individuo.

Anuncios
Anuncios

En la tristeza pervive el amor.

Elisabeth Lukas.

Amazon Book

Elisabeth Lukas, plantea una nueva visón sobre el duelo distinta a los lineamientos ortodoxos, llena de sentido y significado, al presentar una visión del dolor no como un sentimiento sino como: “el conocimiento de una pérdida valiosa”, desde la cual el doliente adquiere, una sabiduría especial que le dará paso a una profunda transformación interior.
No hay manera de eliminar el dolor del duelo, es en él donde reside precisamente el enorme valor de la relación.

Por ello propone una serie de pasos para “Resucitar desde duelo”:
1. Retiro a la calma.
2. Enfrentamiento con la situación.

En el fondo, el duelo es un proceso de aprendizaje interior acerca de la pérdida de algo valioso, las personas que pasan por este tipo de circunstancias difíciles y complicadas suelen transformarse en gente con una sabiduría especial, pues saben que hacer frente a su pérdida les ayudará a dominar su sufrimiento. Es como si se les abrieran las puertas de la comprensión, dando paso a un proceso de transformación interior. Con palabras de la propia autora: Vivir ‘para decir adiós’ significa vivir sin miedo a la muerte, sin desesperación ni tragedias. Es decir, saber aceptar con alegría la vida, tal como se nos presenta, permanentemente conscientes de que, en este mundo transitorio, podemos disfrutar de unos valores que la muerte es incapaz de destruir.

Anuncios

Deja un comentario