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¿Cuál es el origen de las siete notas musicales?

Las notas musicales son sonidos musicales, mejor conocidos como tonos, que pueden ser ejecutados o interpretados en cualquier instrumento musical, incluyendo la voz. Son la base para conceptos musicales más complejos que se utilizan en la música: escalas, tonalidades, acordes y melodías.

La mayoría de las notaciones conocidas tuvieron su origen en las letras de los diferentes alfabetos y en los acentos gramaticales, a los que se concedió una función musical. A partir del siglo X surge la notación diastematica, esa en la que se precisa mayor la altura relativa de cada nota, y a principios del siglo XI se introducen las líneas. A cada una de ellas correspondía una nota determinada.

Se suele confundir a las notas musicales con las figuras musicales, pero hay que tener en cuenta que no son lo mismo: Las figuras musicales son símbolos o caracteres de notación musical, grafías que utilizan para representar gráficamente dos importantes cualidades del sonido (duración, ritmo, altura) mientras que las notas musicales son ondas sonoras, lo que en física se conoce como ondas de frecuencia (medida en Hz), y que en música tiene el nombre de tonos musicales.

Es sencillo entenderlo si lo comparamos con la lengua o idioma. Las letras de una lengua son grafías que se utilizan para representar lo que decimos en un soporte escrito, mas no tienen ninguna aplicación o sentido por sí solas. Una vez que las pronunciamos, hablamos y escuchamos, se transforman en fonemas, palabras, en significados. Lo mismo ocurre en la música: las figuras musicales vendrían siendo letras, y las notas musicales los fonemas, la palabra hablada, el producto final.

La notación actual se remonta al siglo XVII siendo Guido de Arezzo su fundador, ya que introdujo el uso de cuatro paralelas de distintos colores que formaban el apuntado musical. Ideo también un sistema para recordar la entonación de los grados de la escala. Para ello, Arezzo se sirvió de las silabas iniciales de los primeros versos de un himno dedicado a San Juan Bautista, himno que tenía la particularidad de que a cada estrofa iba subiendo la entonación que se debía realizar, por lo que era perfecto para las intenciones del monje.

El Himno es el siguiente:

Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli torum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Iohannes

Cuya traducción vendría a ser más o menos:

“Para que tus siervos puedan hacer resonar a pleno eco lo maravilloso de tus gestas, limpia los labios impuros San Juan”.

Como anotamos anteriormente, D´Arezzo cogió las primeras letras de cada línea:

Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si (de esta última prefirió coger las iniciales de San Juan); llamando a este sistema “solmización”, y sustituyendo al anterior sistema que nombraba las notas según las primeras letras del abecedario (A, B, C, D, E, F, G).

En 1963 el DO, empleado para la primera nota musical, sustituyo a la antigua UT, poco practica para el solfeo.

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