¿Cuál es la descarga máxima que puede soportar una persona?

Para abordar esta pregunta, primero debemos dejar claro que el cuerpo humano es un conductor de la electricidad, no tan bueno como lo algunos metales puros, como sería el cobre, ya que contamos con cierta resistencia. Pero lo importante aquí, es: conducimos electricidad, tanto en bajas como en altas tensiones y frecuencias.

En la grafica observamos cuanta resistencia oponemos al paso de la corriente, para lo cual, se debe considerar varios factores que influyen en esos valores: humedad superficial, tensión recibida, frecuencia de la corriente, peso corporal, entre otros.

Para ejemplificar esto, consideremos una media de los valores, de manera que, para un individuo en un ambiente de humedad habitual, sometido a una diferencia de potencial similar a la de la red eléctrica de 220 voltios, con una frecuencia de tensión de 50 Hz con un peso de 70 a 75 kilos se podría determinar que su resistencia seria de 1 kilo ohmio, siendo el ohmio la unidad derivada de resistencia eléctrica en el Sistema Internacional de Unidades.

El voltaje dependerá de la fuente de energía que toquemos y la resistencia eléctrica que pueda ofrecer nuestro cuerpo al paso de los electrones son los dos factores que determinan nuestra tolerancia a las descargas.

Otro ejemplo que podemos utilizar es: Si nos entramos por casualidad en contacto con un cable conductor de 200 voltios, el hecho de que tengamos las manos secas o llevemos un calzado con suela de material aislante de plástico, por ejemplo, puede salvarnos de un grave accidente. Provisto de esta protección, la resistencia total que el organismo es capaz de afrontar asciende a unos 10,000 ohmios. A través de nuestro cuerpo fluye entonces 0.022 amperios o, lo que es lo mismo, 22 miliamperios, que, aunque no resulten letales, desde luego se hacen notar, ya que producen una sensación molesta y difícilmente soportable.

En cambio, si tocamos un cable con las manos mojada, o nuestro calzado no es buen aislante, carecemos por completo de protección y solo contaremos con la resistencia eléctrica de nuestro organismo – 1,000 ohmios, aproximadamente-. La descarga hará entonces que fluyan por el 0.22 amperios, es decir, diez veces más, que en la situación anterior. Esta intensidad de corriente es suficiente para matar a una persona, produciendo fibrilación ventricular, parálisis respiratoria y un inevitable paro cardíaco.

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