Historias Insólitas – Enterrados con vida.

¿Cómo te sentirías? Si te enteras, qué enterraste vivo al ser que amas…

En el transcurso de la historia se han suscitado infinidad de casos donde se sepultan a los vivos que aparentemente están muertos. He aquí algunos de estos hechos. 

LONDRES, 1661.

Un carnicero del barrio de Newgate Market conocido como Lawrence Cawthor murió luego de estar un tiempo enfermo. La propietaria de la casa estaba ansiosa por sepultarlo, ya que la ley le permitía heredar todas sus posesiones, por lo que lo enterró rápidamente, sin la consulta de un médico y estando en el cementerio para velar a Cawthor, sus amigos comenzaron a escuchar gritos desesperados que provenían del interior del ataúd.

Cuando lograron abrir el féretro, el carnicero ya estaba muerto. Sus ojos estaban completamente hinchados y su cabeza estaba bañada en sangre producto de los cabezazos que el hombre daba tratando de salir de la sepultura. La prensa de la época lo califico como “El accidente mas lamentable y deplorable”. Crónica Inglesa.

KENTUCKY, 1891

En el poblado de Pikeville, una mujer llamada Octavia Smith Hatcher contrajo una extraña enfermedad y fue declarada muerta el 2 de mayo de 1891. Fue enterrada rápidamente en el cementerio local debido al extenuante calor. Días después del fallecimiento de Octavia, muchas personas comenzaron a enfermarse de la misma manera y se dio a conocer un extraño y desconocido virus producido por la mordedura de una mosca que hacia caer a las personas en un sueño, una especie de coma, aunque después de un tiempo volvían a despertar (mosca Tse- Tse). El viudo de Octavia, sospecho que quizás la había enterrada prematuramente, por lo que decidió desenterrar el cadáver. Cuando abrió el féretro se comprobó que las uñas de la mujer están totalmente quebradas y bañadas en sangre, y el ataúd por dentro estaba totalmente arañado. La evidencia era obvia, había estado con vida al momento de ser enterrada.

Otro caso conocido tuvo lugar en República Dominicana. Allí, la popular bailarina Niurka Berenice Guzmán Reyes, de 23 años, fue sorpresivamente hallada muerta y se le diagnostico un infarto al miocardio. Días más tarde, una amiga y compañera del grupo de baile de la Plaza de la Cultura dijo que presenta que Niurka estaba viva. La madre le creyó y exigió la exhumación. Ante centenares de testigos, cuando sacaron del nicho el ataúd, se confirmó que la joven estaba muerta, pero presentaba evidentes signos de asfixia.

ARGENTINA, 1903.

Una bella joven de la aristocracia de argentina se disponía a festejar su cumpleaños número 19, pero cuando las muchachas entraron en la habitación para ayudarla con los preparativos de la fiesta, hallaron el cuerpo sin vida de la joven.

Los médicos dijeron que se le había detenido el corazón y decretaron oficialmente su muerte.

La familia desconsolada decidió no velarla y sepultarla en el mausoleo de la familia. Al día siguiente de la sepultura, uno de los cuidadores oyó extraños ruidos del interior del mausoleo e inmediato fue a avisar a la familia que al momento ordeno abrir el ataúd para encontrarse con el cuerpo de la joven de espaldas y con varios rasguños en su rostro, producto al parecer de la desesperación de encontrarse sepultada viva. Según informó la prensa trasandina, aquel fue uno de los primeros casos conocido de catalepsia en Argentina, y a partir de allí a los muertos se les comenzó a velar por un período mínimo de 24 horas.

Estas insólitas noticias son causa de la CATALEPSIA conocida como la muerte aparente. Origen del velorio y razón por la cual se debe vigilar al muerto un periodo de tiempo para que NO se le entierre con vida.

Como han visto, este trastorno, fue documentado por la prensa en 1661 en Londres y de hecho, existe una anécdota suscitada sobre este trastorno en la revolución francesa.

En la Francia de la revolución, todo es convulsión, confusión y terror. Aún persisten las viejas creencias en lo sobrenatural, que se entremezclan con el reino de la razón, que comienza a imperar. Con este trasfondo, un noble es apresado y se lo acusa de haber sido uno de los más crueles asesinos de la monarquía. De inmediato, Robespierre ordena que se lo ejecute. Cuando se le comunica la sentencia, el hombre se desploma en su celda y queda blanco como el papel, y enseguida se pone rígido e inmóvil. Un médico revolucionario lo examina y dictamina muerte fulminante por ataque al corazón. Se ordena su entierro en el cementerio local. Luego de un breve velatorio, un pequeño cortejo de algunos pocos familiares acompaña el ataúd hasta su morada final. En todo momento, cuatro soldados revolucionarios vigilan y acompañan la procesión. Llegados al cementerio, y descendido el cajón al foso, se escuchan golpes sordos. Al principio nadie entiende nada, ni tampoco aciertan a percibir de dónde vienen esos sonidos. Una hija comienza a gritar: “¡Mon Dieu, Mon Dieu! ¡Miracle, miracle!” (que significa “Dios Mío-Dios Mío, Milagro-milagro”) y se tira al foso. Rápidamente es sacada de allí por los guardias, que también sacan el cajón a la superficie. Lo destapan y el hombre pega un salto asustando a todos y gritando como un endemoniado, al tiempo que es abrazado por sus familiares. De inmediato los guardias apartan a los familiares y proceden a detener al resucitado, que luego de atarlo de manos, es conducido a la Conserjería, para informar del extraño suceso a Robespierre. Éste sin inmutarse ni asombrarse, sin hacer siquiera pregunta alguna, emite una nueva orden de ejecución, esta vez, con carácter de sumarísima. Unos minutos más tarde, en la Plaza de la Revolución -y en medio de una catarata hemorrágica del cuello cercenado-, la cabeza del resucitado cae en un canasto al pie de la guillotina.

Explicación médica de la época: típico ataque de catalepsia, con una reacción de despertar, probablemente activada por el terror a ser enterrado vivo. Quizá el despertar y tomar conciencia de la realidad, haya constituido en ese hombre, un horror mucho más profundo y siniestro del que ya había padecido, sobre todo porque sabía que una cabeza decapitada, es imposible de volver a unirla. 

¿MALA-PRAXIS o MILAGRO?… o CATALEPSIA / hugomitoire.blogia.com

La revolución francesa ocurrió en los años 1789 – 1799 … Entonces, ¿Cómo se explican que en el 2019 suceda esto?…

Un dramático caso conmociono a Honduras. Un joven militar de tan solo veintisiete años de edad fue declarado muerto en el hospital mientras lo operaban de la vesícula. Después de velarlo durante varios días su féretro fue puesto en el nicho del cementerio de Azacualpa, en la localidad de Copan. Horas después, los vigilantes del cementerio quedaron en shock al escuchar gritos de ayuda ¡Sáquenme de aquí! ¡Sáquenme de aquí ¡

Cuando el ataúd fue abierto, se encontró el cuerpo de Isaac Ramírez, el joven militar, sudado con la camisa desgarrada y su pecho arañado. Los médicos que examinaron el cadáver concluyeron que había fallecido de asfixia.

Perder a un hijo es catastrófico, pero saber que lo enterraste vivo… Uff!!

Referencias
Teinteresa.es | guioteca.com | 20minutos.es | hugomitoire.blogia.com

Anuncios

Deja un comentario