Los Beneficios de caminar en la arena.

Todo mundo recomienda caminar sobre la arena, sin importar que playa, ya que se considera un acto muy saludable. Es más, a mi abuela que apenas puede moverse; el doctor la envió a caminar a la playa, y ahí va con su bastón todas las mañanas para darse un paseo de cinco minutos en la playa, lo curiosos es que tarda una hora en llegar de lo lento que va y yo me pregunto si este suplicio de mi madre, quien la acompaña, vale la pena o le digo a mi madre que vaya y mate al doctor jajaja.

¡!Madre!!  creo que de esta no te salvas. Porque caminar por la arena si genera beneficios.

El contacto de la planta de los pies con la arena proporciona un efecto calmante que libera tensiones y aportan paz mental. La textura granulosa masajea las terminaciones nerviosas de los pies y causan mayor bienestar, además, el movimiento de las extremidades y el roce con el terreno rugoso activa el flujo sanguíneo, previniendo la aparición de varices mejorando la salud del corazón. Esto mejora si nos zambullimos – algo que con la abuela no se puede hacer – la temperatura del agua nos ayudara a movilizar el retorno venoso y la circulación linfática.

Caminar sobre la arena mejora los huesos y fortalece la musculatura ya que andar sobre este suelo inestable resulta mas exigente y costoso propiciando que los músculos trabajen más, se tonifiquen en menos tiempo, incrementa la densidad ósea y previene la osteoporosis, además, si se camina en la orilla los beneficios se multiplican ya que los rayos del sol ayudan a sintetizar la vitamina D, esencial para fijar el calcio en los huesos.

Pisar con los pies desnudos nos reporta mayor seguridad en la pisada y más potencia en la zancada, incrementando nuestro impulso y favoreciendo una postura más saludable. estimula los mecanorreceptores de la planta del pie, mejorando la percepción, la conciencia corporal y el sentido del equilibrio.

Sean como mi madre quien me paso esta información del Journal of Experimental Biology mientras decía “Comprueba lo que te dicen. No vaya a ser que pases horas de tu vida a lo menso y sobre todo, no confundas entre sentido y finalidad:  El sentido de este suplicio, como lo llamas tú, es estar con la abuela y disfrutarla mientras que la finalidad es que obtenga esos beneficios”.

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